CAUSA MARADONA: Imputaron a las hermanas y a su exapoderado Matías Morla
Matías Morla y las hermanas de Diego Armando Maradona fueron procesados y embargados en la causa que investiga la presunta apropiación ilegal de las marcas pertenecientes al astro argentino.

El apellido Maradona, sinónimo de gloria futbolística y pasión popular, vuelve a ser eje de un capítulo judicial cargado de acusaciones, herencias y negocios millonarios. Esta semana, la Justicia federal resolvió procesar a Matías Morla, último abogado y apoderado de Diego Armando Maradona, junto a dos de las hermanas del astro, Rita y Claudia Maradona, por considerarlos responsables de maniobras de defraudación y administración fraudulenta en la explotación de la marca que lleva el nombre del ídolo.
La medida, firmada por el juez interviniente, incluye además un embargo patrimonial por 2.000 millones de pesos para cada uno de los imputados. Si bien el procesamiento se dictó sin prisión preventiva, el avance del expediente marca un punto de inflexión en la larga batalla legal que mantienen los herederos de Maradona con quienes administraron su legado comercial tras su muerte.
La denuncia de los hijos
La causa comenzó en 2021, cuando Dalma y Gianinna Maradona denunciaron que la empresa Sattvica S.A., presidida por Morla, había tomado el control exclusivo de los derechos de imagen, nombre y pseudónimos de su padre. Posteriormente se sumaron a la querella Jana, Diego Jr. y Diego Fernando, quienes coincidieron en que esa cesión no tenía validez, ya que al fallecer Maradona, los derechos debían pasar directamente a sus herederos.
Los hijos del Diez plantearon que el traspaso de derechos fue en realidad una maniobra destinada a sustraer del patrimonio sucesorio una de las fuentes más importantes de ingresos, en perjuicio directo de ellos como únicos legitimados para administrarlos.
El rol de Morla y las hermanas
En el centro de las acusaciones aparece Matías Morla, hombre de confianza de Maradona en sus últimos años, quien no solo fue su abogado sino también el encargado de manejar sus contratos comerciales. La Justicia lo señala como coautor de la defraudación, al haber consolidado el poder de Sattvica S.A. en torno a la marca.
En tanto, las hermanas Rita y Claudia Maradona fueron procesadas como partícipes necesarias, ya que habrían colaborado en la continuidad de esas maniobras una vez fallecido su hermano. Los investigadores sostienen que las hermanas pasaron a ocupar un rol clave dentro de la sociedad, contribuyendo a prolongar un esquema de control de la marca que dejó afuera a los verdaderos herederos.
El embargo por 2.000 millones de pesos sobre cada imputado busca garantizar que, en caso de condena, exista patrimonio suficiente para resarcir el daño económico. Aunque no se ordenó la prisión preventiva, la resolución judicial fortalece la posición de los hijos de Maradona en el litigio y deja a los imputados en una situación procesal comprometida.
La batalla por el legado
El trasfondo del caso va más allá de lo económico: se trata de la puja por el control simbólico y patrimonial del nombre Maradona, una marca con valor incalculable que trasciende las fronteras argentinas. Los contratos de uso de la imagen, las licencias internacionales y las posibles producciones audiovisuales vinculadas al ídolo forman parte de un mercado que se mide en millones de dólares.
Para los hijos, el reclamo no es solo patrimonial sino también una cuestión de identidad y justicia. En sus presentaciones, remarcan que nadie mejor que ellos puede decidir sobre el legado de su padre y que permitir que terceros manejen su marca es una afrenta a la memoria del Diez.
El expediente continuará con la revisión de los contratos firmados por Sattvica S.A. y con la declaración de nuevos testigos que podrían aportar detalles sobre cómo se administraron los derechos desde 2020. La defensa de Morla y de las hermanas Maradona anticipó que apelará la resolución, sosteniendo que todas las cesiones realizadas fueron “en vida” y con el consentimiento expreso de Diego.
Mientras tanto, el proceso judicial mantiene viva una pregunta que trasciende lo legal: ¿quién debe custodiar y administrar el nombre de un mito como Maradona? La Justicia, ahora, parece inclinarse por el lado de los herederos, aunque la última palabra todavía está lejos de pronunciarse.




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