Héctor Guerrero declaró ante la Justicia por el grave ataque al fotógrafo Pablo Grillo
El gendarme reconoció haber disparado la granada que dejó al reportero gráfico al borde de la muerte, pero sostuvo que es “inocente”. La querella insiste en que fue un disparo prohibido y exige justicia.

foto: pool Argra
Buenos Aires, 17 de septiembre de 2025 — Bajo la atenta mirada de organismos de derechos humanos, prensa y la familia de la víctima, Héctor Jesús Guerrero, cabo primero de la Gendarmería Nacional, prestó declaración indagatoria ante la Justicia tras ser imputado por el disparo que dejó gravemente herido al fotógrafo Pablo Grillo durante la protesta de jubilados del 12 de marzo frente al Congreso.
Grillo, reportero gráfico independiente, recibió en la cabeza el impacto de una granada de gas lacrimógeno disparada por Guerrero. El proyectil le provocó múltiples fracturas de cráneo y pérdida de masa encefálica, lo que lo mantuvo 55 días en terapia intensiva y lo obligó a atravesar un prolongado proceso de rehabilitación.
“Yo disparé, pero soy inocente. No tuve intención de herir a nadie”, afirmó Guerrero ante el juez. En su testimonio, el gendarme sostuvo que la visibilidad era escasa por el humo y el agua de los hidrantes, y que actuó siguiendo las órdenes del operativo.
Sin embargo, las pericias balísticas contradicen esa versión: reconstrucciones técnicas y videos difundidos por periodistas muestran al agente disparando de rodillas y en forma horizontal, modalidad expresamente prohibida por los protocolos de seguridad.
Desde la querella, la familia del fotógrafo y organismos de derechos humanos plantearon que “no fue un accidente, fue un disparo dirigido hacia manifestantes en un contexto de represión”. El CELS, ARGRA y la Liga Argentina por los Derechos Humanos participan activamente del proceso judicial.
La causa, que en un inicio se investigaba como lesiones, fue recalificada como “homicidio en grado de tentativa”, lo que podría derivar en una condena severa. El juez también le prohibió a Guerrero salir del país.
Mientras tanto, Pablo Grillo continúa su recuperación en el Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca. Su familia informó que muestra avances en movilidad y autonomía, aunque las secuelas neurológicas persisten.
“Lo que pedimos es justicia y que este caso marque un precedente para que nunca más se ataque a un periodista en el ejercicio de su labor”, expresó el padre del reportero.
El expediente sigue abierto y en las próximas semanas se esperan nuevas pericias que podrían resultar determinantes para establecer la responsabilidad penal del gendarme.




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